jueves, 14 de abril de 2016

El Asado.

Se pude decir que la historia del asado argentino comenzó con los gauchos y las vacas. Cuando las vacas andaban libres, los gauchos las agarraban a campo abierto, las faenaban y las asaban.


En Manual del Asador Argentino, de Raúl Mirad, se cuenta de un jesuita italiano que anduvo por las pampas a comienzos de los 1700. Allí el misionero se impresiona por los gauchos y su destreza para faenar la carne, colocarla en palos que clavaban en el suelo, inclinados sobre una fogata bajo las estrellas. Esa misma imagen impresionó a Charles Darwin, quien llegó a tierras argentinas en 1832 y que un año después ya se sentía parte de la pampa, como escribía a su hermana en una carta citada por La Nación: "Me he convertido en todo un gaucho, tomo mi mate y fumo mi cigarro y después me acuesto cómodo, con los cielos como toldo, como si estuviera en una cama de pluma. Es una vida tan sana, todo el día encima del caballo, comiendo nada más que carne y durmiendo en medio de un viento fresco...".

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